Narrativa y significado
Un concepto querido para este bloguero es la elástica idea de narrativa, que en los medios suele ser empleada para referirse a la interpretación que se le da a una serie de hechos, leyéndolos como una historia (causas y efectos, desarrollo y conclusión) coherente. Así, la reciente e inesperada elección del republicano Scott Brown como senador por Massachusetts, que acabó con la mayoría absoluta de los demócratas, fue interpretada por los profesionales de la opinión mediática como un castigo o mensaje al presidente Obama. Lo interesante es que esta “narrativa” no tenía más fundamento que ser la interpretación más fácil. No se basaba siquiera en encuestas a boca de urna, y respondía únicamente a la necesidad de explicar el aparente misterio de que los electores de Massachusetts, Estado tradicionalmente demócrata, hubiesen escogido a un republicano.
El programa On The Media de NPR analizó hace algunas semanas este fenómeno, explicando lo difícil que es destruir estas narrativas una vez se han instalado en los medios de comunicación.
He aquí una traducción libre de parte de la conversación entre el presentador del programa, Bob Garfield, y el investigador del Pew Research Center, Andrew Kohut:
BOB GARFIELD: En verdad es muy difícil saber qué significa la victoria de Brown, porque no hay datos. Se realizaron muy pocas encuestas durante la campaña y, a pesar de que algunos sondeos previos a la elección predijeron el resultado, casi nadie le preguntó a los votantes por los motivos de su intención de voto. Más importante aún, no hubo encuestas a boca de urna, lo que significa que todos esos análisis de por qué eligieron a Scott Brown – que fue por la reforma de slaud, que fue por el terrorismo, que fue por Obama, que fue por Coakley – no son más que especulaciones.
[...]
No hubo encuestas a boca de urna. ¿Habrá sido porque ya se habían sacado las conclusiones acerca de la intención de voto que a nadie le pareció importante intentar averguar cómo se sentían efectivamente los votantes tras sufragar?
ANDREW KOHUT: Lo que pasa es que las encuestas a boca de urna son caras, y no suelen realizarse en campañas que no son vistas como campañas de verdad. Eso suele ocurrir en el caso de elecciones especiales [como ésta]. ¿Quién habría pensado que el escaño del senador Kenneddy iría a parar en manos de un republicano?
BOB GARFIELD: Sin tomar en cosideración lo que dices, los sospechosos de siempre ya están dedicados a interpretar el resultado de la elección especial de Massachusetts. ¿No se estarán basando en la misma información que los hizo leer mal esta elección desde un principio?
ANDREW KOHUT: Están basando sus lecturas en sus propias suposiciones sobre la elección. Solemos hacer suposiciones sobre lo que piensa la gente, que luego resultan falsas una vez se conocen los resultados. Tomemos un ejemplo clásico: cuando se acusó al presidente Clinton de tener un romance con Monica Lewinsky, la teoría dominante era que su índice de aprobación caería. Pero no cayó: subió. Y las encuestas terminaron cambiando cómo se manejó el conflicto.
Pero aquí no se ha cambiado la forma en que se enfrenta [el resultado de esta elección]. La suposición es que constituye un rechazo a la reforma de salud, un rechazo a las políticas y el trabajo de Barack Obama. Ello puede ser parcial o totalmente verdadero, pero no lo sabemos, así como también desconocemos el rol que pueden haber jugado otros factores de cada candidato.Indudablemente, es una combinación de todos esos factores.
BOB GARFIELD: Ya hemos discutido esto en el programa, pero una vez que estas narrativas políticas son aceptadas, una vez que “se pegan”, son muy difíciles de destruir. ¿Tienes alguna idea de cuál de estas teorías populares será la más difícil de diluir?
ANDREW KOHUT: Creo que la más dura – y no tengo ninguna esperanza de que ello ocurra pronto – es que el resultado de la elección fue un rechazo a la reforma de salud y un voto contra Barack Obama. Eso podría ser cierto, pero tambíen podría no serlo.
También me gustaría decir que estas cosas toman vida propia. Cuando observaciones como ésta se hacen con tal certeza y nadie las refuta diciendo, ‘No, lo que pasó es otra cosa por tal y tal razón’, estas teorías se convierten en una especie de cargos criminales de los cuales hay que defenderse, y que pueden afectar la opinión pública. No me sorprendería si los resultados de esta elección y la lectura que se está haciendo de ellos tuvieran impacto en los índices de aprobación de Barack Obama.
[El destacado es mío].