Tinta Idiota

"They're planting stories in the press…"

La guerra es en serio

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PARECE que cuando Rupert Murdoch y sus empleados prometieron darle la pelea al New York Times decidieron no escatimar recursos.

Al despacho de cobertura neoyorquina con que el Wall Street Journal le quiere competir al Times, sumaron la semana pasada un ataque directo al editor en jefe de este último periódico, Arthur Sulzberger. Tal como hizo notar Michel Wolff (biógrafo de Murdoch) en Vanity Fair, el WSJ usó la portada de su suplemento de fin de semana para burlarse del heredero del imperio del Times usando parte de su rostro para ilustrar una nota en que se afirma que las mujeres de países saludables prefieren a hombres de rasgos femeninos (imagen central inferior de la portada).

 Si algo deja en claro la actitud del WSJ es que, en sus libros, la idea de potencia sigue siendo la de una masculinidad de vieja escuela. Ahora, a pesar de la puerilidad, la broma no deja de ser graciosa.

Escrito por José Simián

30 marzo, 2010 a 6:44 am

Calidad versus clicks

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UNO de los debates más interesantes sobre el futuro de los medios escritos en Internet fue gatillado por la despedida de John Carney del Business Insider la semana pasada. A pocos días de la salida del bloguero de finanzas, la polémica explotó en Twitter como un duelo de ingenio y veneno entre el bloguero de negocios de Reuters, Felix Salmon, y el responsable de la salida de Carney, el propietario del Business Insider, Henry Blodget.

En debate estaba si había sido una idea sensata el deshacerse a un periodista de calidad como Carney por no generar suficientes vistas de página con sus textos (i.e. suficientes ventas de publicidad). Blodget defendía la necesidad de financiar su negocio con periodistas que generaran contenido rentable, mientras que Salmon lo acusaba de no entender que la única forma de hacer un sitio de Internet exitoso a largo es generando contenido de calidad, lo que a su vez capturaría una audiencia fiel. (Un resumen del debate por Twitter, según Blodget, puede verse acá).

La trifulca siguió después con un “Tweetifesto” de Blodget, en que explica cómo funciona su negocio. Podemos resumir sus argumentos así:

  • Sostiene que Salmon atacó al Business Insider por “producir el contenido que sus lectores desean leer”.
  • Desmerece críticas como la de Salmon diciendo que sólo podían provenir periodistas de grandes medios de comunicación, que generaban parte de sus ingresos por “viejos modelos de negocios”, no basados exclusivamente en avisaje, como deben hacer los medios online. (Apunta que, en el caso de Salmon, su trabajo en Reuters se financia gracias a terminales de información de negocios en Wall Street, no directamente por la publicidad que generen sus textos).
  • Rechaza que su publicación no produzca textos largos y profundos y sólo se dedique a la trampa de transformar textos en diapositivas, o atraer lectores con fotos impactantes y que no tienen nada que ver con el texto (como la que ilustra esta página).
  • Que, en fin, Salmon no entiende cómo se financian los nuevos medios de comunicación en Internet y que básicamente consiste en (a) vender avisos publicitarios; (b) que un periodista que gana $60.000 anuales (un sueldo promedio en Nueva York) necesita, entonces, generar 500.000 visitas mensuales ($60.000 : 12=$5.000 mensuales, a $10 pagados por cada 1.000 visitas de página) sólo para cubrir sus costos; (c) esa cifra sube si se consideran sus beneficios ($10.000 más) y los costos administrativos y de inversión, concluyendo a que cada bloguero debe generar 1.800.000 visitas mensuales para conservar su puesto de trabajo.
  • Conclusión: “Por todo lo anterior, me gustaría que los periodistas que los periodistas que predican desde despachos que no se financian exclusivamente con avisos publicitarios fueran más comprensivos al momento de burlarse del contenido de un sitio de Internet“.

Ayer domingo, Salmon replicó, acusando a Blodget de “malinterpretar groseramente” sus puntos de vista, explicando su teoría económica de los blogs, “Blogonomics“:

  • Comienza afirmando que Blodget demuestra no entender cómo se bloguea, porque critica sus comentarios sin incluir ni un solo vínculo a los textos que está comentando (y que malinterpretaría con sus palabras).
  • Asegura que con su razonamiento meramente económico le da la razón: para él todo el contenido en línea sería medido exclusivamente por el número de visitas que genera, no por su calidad o capacidad de lograr una audiencia.
  • Sostiene que ese modelo de ir solamente detrás de generar clicks ya está obsoleto en Internet y que es perjudicial a largo plazo. Cita como ejemplo la evolución de Gawker, en que a los escritores se les exigía un número de posteos por día, medida que ha ido evolucionando.
  • Sugiere que la forma correcta de hacer crecer a largo plazo las publicaciones en línea es genear una audiencia cautiva, que se puede rentabilizar por otras vías (como organizando conferencias pagadas con columnistas) o sindicando los textos del sitio.
  • Por ello, afirma que, si fuera un inversionista en el Business Insider, no le preocuparía tanto el número de visitantes sino variables como quiénes son sus lectores, cuánto tiempo pasan en el sitio y cuántas veces regresan a él.
  • Conclusión: “Los periodistas son centros de costos: uno invierte en ellos para atraer lectores de alta calidad. Si un periodista consigue eso pero el empleador tiene problemas para capitalizar a su audiencia, no hay que culpar al periodista pidiéndole que aumente sus números de vistas de páginas. Eso se puede comprar, pero una audiencia fiel necesita ganarse, y es ahí donde los periodistas como [el despedido] Carney son invaluables”.

¿Mi veredicto del debate, aún siendo periodista y sin haber manejado nunca un medio de comunicación? Gana Salmon, por mucho. La visión a largo plazo, de potenciar la marca y generar una audiencia fiel, es esencial en cualquier negocio, pero sobre todo en los medios de comunicación. Que el propietario de un medio de comunicación que se dedica a cubrir negocios pretenda obviarlo resulta irónico.

Por otra parte, que los periodistas actualmente tengamos que ser en parte empresarios no puede significar que la principal preocupación de nuestro trabajo sea ser populares. No estoy hablando de una idea romántica y añeja de reporteros esperando la inspiración para la pieza perfecta en la mitad de la noche con un vaso de whiskey, o que se pasan días esperando una pista de Garganta Profunda. Estoy hablando simplemente de preocuparnos de lo qeu define a la profesión: investigar, analizar, informar. Ése es el verdadero negocio.

Escrito por José Simián

29 marzo, 2010 a 12:13 pm

Narrativa y significado

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Un concepto querido para este bloguero es la elástica idea de narrativa, que en los medios suele ser empleada para referirse a la interpretación que se le da a una serie de hechos, leyéndolos como una historia (causas y efectos, desarrollo y conclusión) coherente. Así, la reciente e inesperada elección del republicano Scott Brown como senador por Massachusetts, que acabó con la mayoría absoluta de los demócratas, fue interpretada por los profesionales de la opinión mediática como un castigo o mensaje al presidente Obama. Lo interesante es que esta “narrativa” no tenía más fundamento que ser la interpretación más fácil. No se basaba siquiera en encuestas a boca de urna, y respondía únicamente a la necesidad de explicar el aparente misterio de que los electores de Massachusetts, Estado tradicionalmente demócrata, hubiesen escogido a un republicano.

El programa On The Media de NPR analizó hace algunas semanas este fenómeno, explicando lo difícil que es destruir estas narrativas una vez se han instalado en los medios de comunicación.

He aquí una traducción libre de parte de la conversación entre el presentador del programa, Bob Garfield, y el investigador del Pew Research Center, Andrew Kohut:

BOB GARFIELD: En verdad es muy difícil saber qué significa la victoria de Brown, porque no hay datos. Se realizaron muy pocas encuestas durante la campaña y, a pesar de que algunos sondeos previos a la elección predijeron el resultado, casi nadie le preguntó a los votantes por los motivos de su intención de voto. Más importante aún, no hubo encuestas a boca de urna, lo que significa que todos esos análisis de por qué eligieron a Scott Brown – que fue por la reforma de slaud, que fue por el terrorismo, que fue por Obama, que fue por Coakley – no son más que especulaciones.

[...]

No hubo encuestas a boca de urna. ¿Habrá sido porque ya se habían sacado las conclusiones acerca de la intención de voto que a nadie le pareció importante intentar averguar cómo se sentían efectivamente los votantes tras sufragar?

ANDREW KOHUT: Lo que pasa es que las encuestas a boca de urna son caras, y no suelen realizarse en campañas que no son vistas como campañas de verdad. Eso suele ocurrir en el caso de elecciones especiales [como ésta]. ¿Quién habría pensado que el escaño del senador Kenneddy iría a parar en manos de un republicano?

BOB GARFIELD: Sin tomar en cosideración lo que dices, los sospechosos de siempre ya están dedicados a interpretar el resultado de la elección especial de Massachusetts. ¿No se estarán basando en la misma información que los hizo leer mal esta elección desde un principio?

ANDREW KOHUT: Están basando sus lecturas en sus propias suposiciones sobre la elección. Solemos hacer suposiciones sobre lo que piensa la gente, que luego resultan falsas una vez se conocen los resultados. Tomemos un ejemplo clásico: cuando se acusó al presidente Clinton de tener un romance con Monica Lewinsky, la teoría dominante era que su índice de aprobación caería. Pero no cayó: subió. Y las encuestas terminaron cambiando cómo se manejó el conflicto.

Pero aquí no se ha cambiado la forma en que se enfrenta [el resultado de esta elección]. La suposición es que constituye un rechazo a la reforma de salud, un rechazo a las políticas y el trabajo de Barack Obama. Ello puede ser parcial o totalmente verdadero, pero no lo sabemos, así como también desconocemos el rol que pueden haber jugado otros factores de cada candidato.Indudablemente, es una combinación de todos esos factores.

BOB GARFIELD: Ya hemos discutido esto en el programa, pero una vez que estas narrativas políticas son aceptadas, una vez que “se pegan”, son muy difíciles de destruir. ¿Tienes alguna idea de cuál de estas teorías populares será la más difícil de diluir?

ANDREW KOHUT: Creo que la más dura – y no tengo ninguna esperanza de que ello ocurra pronto – es que el resultado de la elección fue un rechazo a la reforma de salud y un voto contra Barack Obama. Eso podría ser cierto, pero tambíen podría no serlo.

También me gustaría decir que estas cosas toman vida propia. Cuando observaciones como ésta se hacen con tal certeza y nadie las refuta diciendo, ‘No, lo que pasó es otra cosa por tal y tal razón’, estas teorías se convierten en una especie de cargos criminales de los cuales hay que defenderse, y que pueden afectar la opinión pública. No me sorprendería si los resultados de esta elección y la lectura que se está haciendo de ellos tuvieran impacto en los índices de aprobación de Barack Obama.

[El destacado es mío].

Escrito por José Simián

17 febrero, 2010 a 9:29 am

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Dando y recibiendo

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Miriam Fernández-Soberón, columnista de la sección de chismes de El Diario, “Entérese”, le dedicó el viernes pasado un par de palabras a los errores gramaticales y erratas de NY1 Noticias, canal en que trabajo de productor:

Tiene toda la razón doña Miriam en apuntar los errores que, por descuido, cansancio o llana ignorancia se cometen al tipear en el generador de caracteres. (El que omitió la ese en “escuela” perfectamente pude ser yo; el que escribió “mescla”, no).

Lo que resulta un poco gracioso –además de poner en el mismo saco una evidente errata con un grueso error ortográfico– es que eso y no errores editoriales o informativos (que también cometemos) merezcan tinta y papel. Más gracioso aún es que la nota apareciera en una sección de chismes con el siguiente encabezado:

Supongo que la señora Edith González, sobre cuya vida amorosa especula la señora Fernández-Saberón en la mitad derecha de su columna, no es famosa; que quienes trabajamos en NY1 Noticias no lo somos, se da por descontado.

Escrito por José Simián

16 febrero, 2010 a 8:02 am

La buena mano

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No todo es negativo en esta página. El New York Times publica hoy un fascinante artículo sobre un tema que, en manos de un periodista sin talento, sería completamente intrascendente: por qué los estadounidenses y los canadienses tienden a tomar el palo de hockey sobre hielo con manos opuestas.

Además de entretener, la nota firmada por Jeff Z. Klein da la sensación de no dejar espacio sin cubrir. Más que nada, sin embargo, si mérito radica en transformar un detalle aparentemente ordinario en un misterio bien circunscrito.

A veces, informar no es esclarecerlo todo; es reconocer nuestras limitaciones en torno a lo desconocido.

Escrito por José Simián

16 febrero, 2010 a 6:20 am

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La alquimia del rumor

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Todavía no se apagan las llamas de los rumores sobre el gobernador de Nueva York, David Paterson, que lo llevaron a él a tener que salir a defenderse por cuanto medio de comunicación pudiera, y a más de alguno a condenar a Twitter por hacerlas de cámara de eco. Y mientras el artículo que escondería hechos tan terribles que llevarían al Gobernador a renunciar sigue inédito, se busca a los culpables de haber creado una tempestad a partir de la nada.

La semana pasada John Koblin, reportero del New York Observer, hizo un detallado recuento de lo que llamó “el falso ciclo noticioso“. Como se puede ver en este cuadro, el mismo Koblin habría jugado un rol importante, al escribir en Twitter que había oído que venía en camino un “importante y devastador” artículo sobre Paterson:

Hoy salió al ruedo Clark Hoyt, editor público del Times, criticando a Koblin (“el presunto catalizador” del rumor) por escribir sobre el asunto como si fuera “un mero espectador”, y defendiendo la postura del periódico de no desmentir las versiones que circulaban, porque ello les habría dado un aura de verdad.

Según él lo único que le corresponde al periódico es seguir trabajando en el artículo, para publicarlo una vez esté completamente terminado.

Pero, tal como sugiere la réplica de Gawker (otro medio involucrado en acrecentar el rumor) a la columna de Hoyt, no es tan sencillo. Por mucho que sea razonable decir que nada es más serio que publicar el artículo sólo cuando esté terminado, el Times pudo haber acallado los rumores que circulaban sobre el político con un par de líneas. El haber guardado silencio puede hablar de rigor periodístico, pero, además de alimentar los rumores, le dio publicidad al periódico y su inédito artículo. Por eso, la crítica que Hoyt le hace a Koblin se le aplica doblemente al Times: nadie menos que el diario puede jactarse de ser alguien que iba pasando por la vereda de enfrente.

Escrito por José Simián

15 febrero, 2010 a 6:23 pm

El miedo a la noche

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¿Tú también, colega mío?

Me lo esperaba de otros periodistas, pero no de Juan Manuel Benítez. Mi amigo y compañero en NY1 Noticias –con el que escribí hace un tiempo un blog y a quien considero uno de los mejores periodistas televisivos de habla hispana en Estados Unidos– cayó en la tentación reaccionaria de ningunear a Twitter.

Como si no fuera un avezado reportero (amén de sobradamente inteligente), Benítez se dio a la tarea de intentar entender ese poderoso canal de comunicación bajo el pretexto de indagar en lo que sabía un rumor infundado. Pero, cual adolescente que prueba por primera vez el alcohol empinándose la botella entera, el colega terminó a mal traer. A la mañana siguiente agarró papel y lápiz y, con letra temblorosa, se prometió no tomar nunca más.

Si la resaca no hubiese sido tan intensa, quizás se habría dado cuenta de que, tratándose de medios, le estaba disparando al mensajero. Distanciándose de lo hecho por George Packer en el New Yorker, Juan Manuel podría haber respirado profundo y tomado dos aspirinas y un vaso de agua, para luego entender que el mensaje de Twitter no era ese ruido de la modernidad que tanto le asustó:

Ideas, comentarios, opiniones, noticias y rumores conviven hoy caóticamente gracias a los avances tecnológicos que han creado un sinnúmero de cauces informativos y han convertido a cualquiera con un teléfono celular en respetado reportero de noticias.

Sin meterme en el menosprecio indiscriminado a la idea de reporteo ciudadano (donde también desacierta), me desconcierta la idea de que un periodista de excepción como él (o como Packer), que ha hecho carrera en el arte de distinguir las fuentes relevantes de la información, pueda ver nublada esa facultad en Twitter. Que parte de la información ahí disponible sea generada por voces comunes y corrientes en vez de un puñado con título de iluminados parece haber sido demasiada exigencia para un experto en leer entre líneas.

La experiencia de Twitter depende de quién lo use. Así, tras un poco de atención, mi colega podría haber comenzado a ver (¡tal como en la vida real!), que uno elige a quién seguir y a quién creerle, incluyendo a esos medios tradicionales que tanta seguridad informativa han pretendido darnos durante décadas. Y el desmerecer el formato breve de Twitter diciendo que crea “un mundo de ideas de 140 caracteres donde no hay cabida para la reflexión [y] cuya efectividad radica en ocasiones en su nivel de disparate” desconoce no sólo que muchas veces menos es más, sino que todos los días personas tan inteligentes como él imparten conocimiento y sabiduría en pocas palabras.

La columna de Benítez me hace verlo aventurándose en una fiesta de la información donde, en el estado de intemperancia ya comentado, pareció pensar que todas las esquinas eran seguras; o bien considerar que esos “usuarios de nombre raro y credibilidad dudosa, que no dicen ni aportan nada” a quienes terminó escuchando en medio de la música, eran tan serios y profesionales como él mismo.

La distópica frase con que concluye su columna, donde predice que “Twitter terminará fagocitado por el mismo caos tecno-informativo del que ahora se alimenta” (vaticinio que remata asegurando que, de no resultar cierto, se buscará otro oficio), no debe ser tomada más que como una bravata. Un periodista tan bueno como él sólo tiene que dejar de pretender que no sabe que tanto su oficio como la noche pueden parecer hoy por hoy más oscuros, pero siguen siendo los mismos de siempre.

Escrito por José Simián

10 febrero, 2010 a 9:17 pm

Clichés digitales II: “La información quiere ser gratis/libre”

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Tal como dijera Malcolm Gladwell al reseñar “Free: The Future of a Radical Price” de Chris Anderson, no es cierto que la información quiera ser libre o gratis (según cómo traduzcamos free). La información no quiere nada y “gratis” es sólo otro precio más.

El sagaz Cory Doctorow le dedicó hoy algunos mensajes de Twitter a este célebre cliché digital:

 

(Amén).

Y que vaya esto también para quienes dicen que Twitter no sirve para decir cosas inteligentes…

Escrito por José Simián

10 febrero, 2010 a 1:10 pm

Un obituario exagerado

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Una columna de Mediaite sobre la evolución de Gawker y algunos de sus ex empleados, me llevó a un excelente artículo sobre el pasquín digital por excelencia publicado en 2007 en n+1. En “Gawker 2002-2207″ se retrataba el rápido ascenso y (mal anunciada) caída de la publicación de Nick Denton.

El texto retrata una época vertiginosa que delineó en parte la actual revolución de los medios, y da una explicación convincente para el impresionante éxito Gawker. Dos párrafos claves:

Una persona permaneció en su lugar a pesar de las sucesiones de editores y los cambios en Gawker: Nick Denton. Su logro no admite calificaciones: desarrolló un negocio que funciona tal como uno de los grandes negocios impresos. Gawker Media genera sus ingresos de la misma forma que lo hace Condé Nast –avisadores de alto vuelo– y Denton ha construido una jerarquía similar de editores de varios rangos para producir contenido. La única diferencia crucial entre Gawker Media y sus precursores en papel es que el costo de producir Gawker es mucho menor. Los costos de publicar digitalmente son casi inexistentes, y los editores de Gawker, puestos que Denton llena con periodistas desconocidos, trabajan por el sueldo de asistentes bien remunerados.

Pero los bajos costos no significarían mucho si, a pesar de su pequeño presupuesto, Gawker Media no atrajera a lectores impresionantemente ricos y bien conectados, lo que a a su vez atrae a los avisadores de alto perfil. Lo más impresionante que ha hecho Denton ha sido eliminar la ineficiencia dy la inflación del modelo de Condé Nast, para luego seleccionar, como su primera audiencia objetiva, a gente que trabaja para Condé Nast. Denton entendió que la gente que producía los medios de comunicación masivos era irremediablemente narcisa y, al menos en los cargos más importantes, tremendamente sobrevalorada. Gawker procedió, entonces, a analizar las manifestaciones de este ensimismamiento, tanto en sus trabajos como vidas privadas, y Denton cobró los réditos. El propósito de Gawker Media siempre ha sido mejorar el modelo de negocios de los medios de papel. Nunca pretendió, como a veces parecía sugerirse, producir críticas de investigación acerca de los desperdicios creados por dicho modelo. Tal como en la mayoría de las publicaciones de Condé Nast, en Gawker el contenido está al servicio de los avisadores.

Escrito por José Simián

10 febrero, 2010 a 11:11 am

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Jeff Jarvis y el problema de la escasez

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Según el analista, muchos no entienden la economía del mundo digital, y siguen vendiendo escasez en vez de resultados:

Cuando hay oferta ilimitada, el precio no se basa en la oferta y la demanda. Ésta es la nueva realidad económica de los medios.

Así, el valor está en los resultados. Esto es, por supuesto, lo que entendió Google cuando comenzó a vender “clicks” en vez de pixeles, alineando sus intereses con los del avisante y compartiendo los riesgos, lo que motivó a Google a no vender escasez sino a crear abundancia con su servicio de anuncios AdSense. Para Google, esto creó una oferta prácticamente ilimitada, lo que a su vez aumentó la relevancia, efectividad y tasas de retorno.

Y luego explica por qué el futuro de los medios para él pasa porque éstos creen relaciones con su comunidad (y no cobrar por acceso), y por qué  el contenido y la información no son en sí bienes escasos.

Y así.

[Leer en BuzzMachine]

Escrito por José Simián

8 febrero, 2010 a 11:37 am

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